Sueño “reparador”..
Los sueños nos exponen a conflictos que están pendientes de resolver. Y a veces nos muestran que el proceso ha concluído. Tu nuevo algoritmo está disponible.
Ayer soñé algo muy curioso:
Paseaba con mi amiga, A, por la ciudad donde crecí…
—He dicho amiga y es mucho más. A es de esas personas que sabe lo que voy a decir con mirarme a los ojos. A veces ni siquiera hace falta que me vea la cara. Yo noto cómo lee lo que estoy pensando. De esas amigas con las que lloras de risa por cosas que solo entendéis vosotras. Carcajadas que te hacen doblar y acabas con dolor de abdomen. Y que, cuando intentas explicárselo a los demás, solo te salen ruidos y “palabrujos” imposibles de entender.. y así entras en un bucle de lágrimas y apneas que siempre acaban en un «Aaaayyyy…qué ataque, por favor!» Luego parece que acaba, pero no… no acaba.. Rímel a tomar por saco y agujetas de las buenas.
-Dónde hay que firmar?
Si cuentas con una amistad así, sabes de lo que hablo. Cuídala y agradécelo cada día. Tienes con ella un código secreto que encierra un tesoro..
Bueno, pues en mi sueño, recorríamos las calles empedradas de nuestra ciudad, por la tarde noche. Íbamos pasando por delante de los bares de siempre. Algunos, la mayoría, ya ni existen.. Y yo, en muchos de ellos, le decía: -Ay no, aquí no, que me recuerda a E. Qué horror, qué asco!
E, era un malo de guión de Antena 3. Se portó muy, muy mal conmigo cuando yo era una adolescente jugando a ser mujer. Con el poder de los 12 años que me sacaba y los andares de chulo de provincia, me quiso marcar como quien marca una cordera con un hierro para que todo el mundo sepa a quién pertenece. Una más a su redil.
Confieso que, de los 17 años a los 30, pasaron por mi vida unos cuantos capullos más. Pero los demás eran ese tipo de puntos negros del expediente a los que una acaba olvidando fácilmente. Pasa el tiempo y como mucho te ríes y te preguntas cómo podían gustarte semejantes especímenes ..
E, no era solo un capullo. Era un narcisista de manual.
E, no se limitaba a herir.. Lo hacía con plena conciencia. Y se recreaba comprobando cuánto daño había conseguido hacer.
Lo curioso de todo es que, cuando le conocí me causó rechazo. De hecho a mi me gustaba su amigo! Pasaron unos años y reapareció fuerte en mi vida. Se lo curró muchísimo y supo indagar hasta encontrar mi punto débil. Y aún viéndolo venir, sucumbí a sus encantos. Me comí el sapo.
El caso es que, hace 30 años de aquella historia, y yo no había podido perdonar. Posiblemente, necesitaba comprender mucho más allá de la experiencia. Comprender para poder aceptar y avanzar. Un proceso mental ineludible, si quieres vivir en paz con el pasado.
Más nos vale hacer las cuentas. Porque el inconsciente no descansa hasta que consigue resolver un evento inconcluso. Tiene muchas estrategias para exponerte a todo aquello que está pendiente de finiquito. Cuando el daño es heavy, el conflicto convive contigo hasta que adquieres la complejidad que necesitas para procesarlo. Mientras, nos va exponiendo a escenarios en los que volvemos a sentirnos igual de vulnerables, insignificantes, manipulados, abandonados o maltratados.. según sea el caso.
Una artimaña de la mente que, aunque no lo parezca, está jugando a tu favor. Tiene un propósito positivo y es marcar con una X el punto exacto del mapa vital, que necesitas reparar. Que llegue el día en que lo mires todo desde otra perspectiva, atravieses el dolor de la herida y la cierres. Tú continúas con tu vida, te dejas de machacar por haber sido tan incauta y luego ya, casi de forma automática, perdonas al verdugo. Que a él ni falta le hace… pero a tí sí. Créeme!
Para comprenderlo he tenido que trabajar en mi algoritmo inconsciente y reprogramarlo. (Si tienes curiosidad, envíame un mensaje y hablamos..)
Cuando estás “reseteada”, lo sabes, porque puedes exponerte al recuerdo de aquello y, como diría Rhett Butler, —«Francamente, querida, me importa un bledo».
Pero volvamos al sueño:
El caso es que en un momento en el que voy paseando con mi amiga por la ciudad, me paro frente a un portal.
No era un portal cualquiera. Era aquel portal.
Pulso un botón del portero automático y digo unas palabras. Al minuto se abre la puerta y aparece E, con una pinta infame, por cierto.. Un poncho horroroso y un pelo de oveja modorra blanco y rizado. Un cuadro!
—No me digas por qué, pero la mente también es muy cachonda, a veces..
Eso si, la cara era la misma.. Aunque le veo débil, torpe, apagado. Diría confundido pero la palabra es neutralizado.
Nos sentamos a hablar en un banco. No escucho ni una palabra de nuestra conversación. No hace falta. Lo que está ocurriendo no necesita mucha literatura, clara-mente.
Fin
La luz del amanecer se cuela por la ventana. Estoy en el hotel donde me alojo estos días en Medellín. Soy de esas personas raras a las que no les molesta que entre luz en la habitación. Me gusta saber cuando se hace de día. No tengo problemas para dormir ni para adaptarme a otros horarios.
Abro los ojos y me quedo pensando en lo que acaba de pasar. Tengo tan claras las imágenes del sueño que me da la sensación de haber estado en aquellas calles toda la noche. Puede que todo haya ocurrido en los últimos 5 minutos de sueño.. La mente es pura magia. Y digo que lo es, porque cuando se trata de exponerte a lo que necesitas, la mente no distingue entre realidad y simbolismo.
Busco rápidamente el bloc de notas y el boli en la mesilla. Sé que lo que ahora mismo tengo tan nítido, en cuestión de minutos se emborronará y lo acabaré olvidando antes de que termine de salir el sol. No pasaría nada. La información importante se ha fijado en el sistema.
Mientras escribo, voy atando cabos. Todo es perfecto.
Sé que ese sueño es el mensaje de mi inconsciente diciendo:
CARPETA RESETEADA CON ÉXITO.. NUEVO CÓDIGO DISPONIBLE.Amanece. Hoy va a ser un día precioso..
Pienso en llamar a mi amiga para contárselo, pero decido no hacerlo.
Se estará enterando ahora mismo, mientras lee esto. Y puedo ver cómo se le dibuja en la cara su peculiar sonrisa, “la de toda la vida”.
Gracias por leer lo que escribo de vez en cuando. Lo hago porque es terapéutico, y parte de la terapia también es saber que tú lo vas a leer.
Hasta la próxima,
Raquel
PD: A, te quiero mucho.
2ªPD: E, que te den.



Tal cual. Llega un puto que se convierten en “carpetas vacías”, dejando sitio para algo nuevo. Como siempre, un gustazo leerte!❤️
❤️Me ha encantado el post, me recordó a mi adolescencia y lo que siento al recordar aquellos momentos… Gracias!